Wednesday, March 21, 2012

Cómo meter casi un mes en 55 x 40 x 20 cm?

Una noche antes de partir no había dormido ni un minuto.
Había sido una tarde presionada, no podía lanzarme a conocer el mundo sin antes enviar un ensayo que sería el examen del módulo De Gestión y organización de la cadena de Valor. Cuando por fin terminé, elegir qué llevar para lugares de tanto frío y meter todo en 55 x 40 x 20 cm no fue nada fácil.
Metí y saqué todo de la maleta seis veces, en cada filtro salieron cosas, hasta llegar a 1 pantalón, 5 blusas, 2 medias y guantes térmicos, 2 blusas de vestir, 1 vestido para navidad, pijama, 4 gorros, 2 bufandas, ropa interior para 5 días, calcetines, 1 toalla, chanclas de baño, todo para el aseo y arreglo personal, regalos para las personas que veré en estos días, medicina por si me ataca la gripa, chicles, cargador del celular, boletos de avión impresos y 1 libreta. ¿Cómo metí todo eso? NI IDEA!! Sólo recordaba cada que volvía a sacar y meter las cosas el consejo de quien me acompaño desde Nueva Zelandia con la planeación de todo el viaje: "¡Sé práctica! Lleva cambio para 5 días y con eso la haces, además con el frío que hace lo único que saldrá en las fotos es el abrigo, nadie va a ver lo que traes abajo"
Pensando en eso y encaprichada con que lo único que ha que cambies de look es el gorro y las bufandas, preferí sacar un pantalón y meter tantos gorros y bufandas para no verme igual en las fotos.
Así que llevaba puesto: 1 blusa térmica, una playera encima, suéter de lana, un abrigo sobre otro, medias térmicas, jeans, calcetines térmicos, gorro, guantes y bufanda… me veía ri- dí- cu- la!!!

Llegó el taxi 3:40 am, llegué a la parada del bus en Alcalá, esperé 40 min en la calle, por supuesto sin sentir nada de frío, hasta que llegó el bus de las 4:30, ya que el que yo esperaba a las 4:00 nunca llegó.
Llegué a Av. América, y esperé tan solo 5 min para tomar otro que me llevaría al aeropuerto.
Llegando ahí, ingresé sin problema, me subí en el avión y caí rendida la hora y media que duró el vuelo.

Tres cosas que hoy sé

Hay días en los que no me creo estar aquí, sola del otro lado del mundo, viajando, dándome un brake de todo, empezando de ceros y construyendo una nueva vida.
Justo aquí, justo ahora me detengo y me doy cuenta que no soy más como era en muchos sentidos, pero en muchos otros soy la misma pero reforzada, que probablemente ahora valoro cosas que ni siquiera pensaba antes y que lo que tanto estaba buscando como el probarme a mi misma que podía valerme sola, ser auto suficiente, responsable al 100% de mi, es ya una prueba superada.

Estos cinco meses que ya han pasado se me han ido volando, llenos de anécdotas y cosas triviales del diario que en su momento son grandes faenas.

No sé que vaya a ser de mi vida, pero tengo claro tres cosas: que cuando mejor la pasas más rápido se pasa el tiempo, que no me queda mas que seguir disfrutando de mi pequeña burbuja sin agobiarme por el mañana y que aún no quiero volver.

La nota del regalo de bodas

El amor no es y no puede ser un simple afecto. No se trata de costumbre o de amabilidad. El amor es locura, es el corazón que late a dos mil por hora, la luz que surge de noche en pleno atardecer, las ganas de despertarse por la mañana sólo para mirarse a los ojos. El amor es ese grito que llama y te hace comprender que es hora de cambiar.

Da el paso sin miedo alguno, que tu corazón ya sabe a quien le pertenece y disfruta cada momento de esta nueva etapa que será por siempre.

Te quiere,
LP.

Sin aduana

Conversamos un rato y cuando nos despedimos me dijo "te extraño mucho y me da tristeza que no estés aquí".
No pude evitarlo, le respondí sin aduana, sin filtros: "Madre, no estés triste, que yo estoy muy feliz aquí, así que tu debes estar feliz de saberme tan bien. Yo no te extaño, te pienso mucho y te recuerdo porque hay momentos y cosas que me encantaría compartir, pero extrañar como tal, no lo hago".

Se limitó a responder: "sin palabras"

Silencio…
Y así durante dos días.

Te ves muy feliz…

Era uno de esos días en los que sin motivo alguno simplemente te sientes preciosa, sonríes por todo y disfrutas el momento que estás viviendo.
Caminaba por las calles de Estocolmo, a menos cinco grados pero con un cielo azul precioso, un sol brillante que calienta poco y la nieve que emblanquecía el momento.
Ya me lo había dicho Diego: "no hables con extraños", pero esa no soy yo, así que no le hice caso.
De frente me topé a una señora que iba acompañada de su perro, le sonreí y la saludé mientras me seguía de frente. La señora se regresó y me dijo: "¿Estás bien? Te ves muy feliz". No comprendía su pregunta, pero le respondí que sí, que simplemente estaba muy feliz porque estaba de vacaciones, que disfrutaba el paisaje y que aún no creía que estuviera tan lejos de casa.
Sorprendida de mi respuesta, me dijo que disfrutara de mi día. Me sonrió y siguió su paso.

¡Por Dios! ¿Qué clase de pregunta es esa? Me eché a reír y seguí caminando disfrutando del regalo de poder vivir eso.

Historias como de cuento…

Aunque sabemos que la vida no es como los cuentos de hadas, en el fondo esperamos que el "Príncipe azul" llegue como en esas historias.

Érase una vez una chica llamada Patricia, sus amigos le decían "Pat". Estaba de vacaciones en la ciudad de Valencia, España, con dos amigas más, Juli María y María del Carm, mejor conocidas como María 1 y María 2.
Las tres viajaron felices para conocer Las Fallas de Valencia. Pepe Tony y Martha Lupita vivían en tal provincia, y como eran amigos de Pat muy amablemente les dieron asilo.

Era el último día de su estancia, así como la última mascletada. Llegaron una hora antes del inicio para agarrar un buen lugar y disfrutar del estruendor que haría vibrar sus cuerpos.

María 2 estaba de un lado del tumulto, mientras que Pat, María 2, Martha Lupita y Pepe Tony estaban del otro. El chico compró un par de cervezas, las bebieron para esperar a que empezara la mascletada, platicaban y reían entre el tumulto que cada vez era mayor. Pat tiró su lata al suelo para aplastarla y comenzó a pisar las que estaban cerca para juntaras y llevarlas al bote correspondiente, pero de pronto una lata se le fue para atrás, y sin mirar hacia otro lado fue "a por ella" y la acercó con su pie sin importarle que estuviera entre los pies de un chico. Ya que la había hecho suya, levantó la mirada y dijo "ups! Perdona" y él respondió tan sólo moviendo la cabeza asintiendo que no había problema. Sin más ella le dijo, "es que estoy juntando las latas", pero justo cuando lo dijo se dio cuenta que él era demasiado güero, por lo que asumió que era extranjero, así que le preguntó "¿Hablas español o estoy aquí hablando y no me entiendes?" Y él sonriendo le dijo "Sí, si hablo español". Los dos sonrieron y Pat se volteó para seguir conviviendo con sus amigos.

Mas tarde ella le pidió que les tomara una foto, él se las tomó y comenzaron a charlar. Joakim Ceder estaba de paseo por las Fallas es sueco, tiene 26 años y estudia español en Barcelona. Pat hacía dos meses había ido a Estocolmo, por lo que tuvieron tema en lo que esperaban que el espectáculo empezara.

Disfrutaron de la mascletada, y en el último minuto antes de terminar cayó del cielo un pedazo de cuete en el brazo de Pat aún caliente, ¿Acaso esa era la señal? ¿Sería así la manera en que el cielo le indicaría que era él?

Terminando los fuegos pirotécnicos, Pat les mostró a sus amigos la quemada en su brazo, a lo que Tony contestó dirigiéndose a Pat y a Joakim: "es una señal!! Qué suerte!! Quiere decir que de ahora en adelante vienen cosas buenas ¿Cierto?" y todos rieron.
Pat y el sueco se despidieron e intercambiaron datos para estar en contacto. Mientras Pepe Toño y Martha Lupita esperaban unos pasos atrás, María 1 corrió a buscar a María 2 que esperaba al otro lado. Joakim presionado por el pasar de la gente y traicionado por la tecnología, anotó los datos de Pat, pero en un instante se le borraron, así que se alargó el momento mientras anotaba de nuevo.

Se despidieron de dos besos, como lo hacen los españoles, y sin más se fueron cada uno por su parte.

Horas más tarde, antes de emprender el regreso a Madrid, Pat revisó su CaraLibro y ahí estaba, un request de Joakim para ser amigos. Le dio aceptar y así se fue contenta, con una nueva historia que le alegró más el viaje.

Survivors. Una bomba a en las vías del tren.

Camino a Gante para hacer una parada entre Brujas y Bruselas, el tren se detuvo súbitamente. La gente comenzó a escuchar con atención las instrucciones y molestos por lo que decían comenzaron a bajarse del vagón. Una señorita se acercó y nos dijo a Karina y a mi en inglés que teníamos que bajar, sin más explicaciones.

En el andén todo el mundo preguntaba en holandés sobre qué era lo que pasaba y hacia dónde ir. Por fin alguien explicó en inglés: Encontraron una bomba en las vías, en el trayecto de Brujas a Gante por el que nuestro tren debía pasar. La única opción era salir de la estación y esperar un bus para llegar a nuestro destino. Todos salimos de la terminal a esperar aún sin creer lo que estaba pasando. De pronto con silbidos y gritos desde el andén nos llamaron de regreso para darnos nuevas instrucciones.
La gente ahí perdió la paciencia, ya que nos decían que subiéramos de nuevo para llevarnos de vuelta a Brujas donde podríamos tomar otro tren que nos llevaría por una vía alterna.

Nos subimos de nuevo. Camino de regreso nos avisaron que ya todo estaba bajo control.
Afortunadamente no pasó a más y queda esto como una anécdota más de viaje que paró en subir y bajar un montón de escaleras cargando la maleta de 20 kilos.

De broma decimos que "hierba mala nunca muere", pero lo que si es verdad es que esta es una muestra más de que allá arriba nos cuidan desde cerquita.